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¿Sabes esa sensación cuando un chico mono te sonríe y te quedas como embobada y se te empieza a caer la baba? Pues eso es lo que me pasa a mí cuando veo una tienda, sólo que multiplicado por cien. (Confesiones de una compradora compulsiva)

lunes, 10 de marzo de 2014

Historias de moda

Buenos días chicas.
siento haberme pasado unos días sin escribir, pero hoy os lo compenso con un post muy especial. Es de una colaboradora, Davinia, de Lilbourne
Y como vereis, es muy diferente a lo que siempre publico.
Como con la ultima colaboracion, estoy especialmente contenta.
Con publicaciones como estas estoy logrando lo que pretendía y es que muchas personas pudieran dar sus diferentes visiones sobre la moda. diferentes formas de escribir.
En la variedad esta el gusto y eso esta empezando a convertirse este blog con las colaboraciones.
No me enrollo más y os dejo con el post. Feliz semana.



Se sentía la dueña del mundo sobre sus tacones, una y otra vez era como tener el mundo a sus pies y aquel que parecía el mejor chocolate del mundo ya se mezclaba con la barra de labios que llevaba en ese momento. De todos los tonos siempre me había parecido el más elegante, rojo, sinónimo de perfección. No había nada más satisfactorio que andar por el paseo con su pequeño placer en la mano, el calor que desprendía su chocolate se agradecía al filtrarse entre sus guantes. Una vez más, allí estaba, helada de frío pero siempre delante de los escaparates, con una leve sonrisa al ver las preciosas colecciones de primavera, creía que daban esperanza de que se marchaba por fin el frío. Entre tanto escaparate y maniquí me ponía a  pensar en la moda sin querer, profundamente, veía pasar personas y me preguntaba cómo podrían ver cada uno la moda. Es algo muy personal y creía que cada vez se estaba perdiendo la esencia de ella. Chicas sencillas, hombres clásicos, mujeres elegantes y algunas personas que no podrían estar más en los cánones. Sí, las últimas eran las que más me derrotaban ¿Existe algo peor que no tener si quiera gustos?  Yo no sabría vivir sin mis dilemas del “¿Qué me pongo?” diario y sin mis ganas de evolucionar y comerme el mundo a mi manera, a mi estilo, ver a esas personas me produce miedo. Miedo de pensar en qué se va a convertir la sociedad si seguimos comprando sin personalidad alguna, miedo de que la moda deje de ser un arte para ser una copia, eso sí que me derrotaría.

A veces me siento mal por esas personas que no saber verse bien si no es con las mejores marcas y totalmente a la moda, que piensan que sin estar en los cánones no van a ser aceptados y respetados. ¿Dónde ha quedado arriesgar? Arriesgar y salir a la calle como tú quieres y como tú te sientes libre, ya sea con low cost o con ropa antigua, sin ataduras. Las personas que creen amar la moda pero no quieren salir de los cánones se pierden inventar, crear, innovar, como digo, se pierden lo importante: Sorprender. Las personas que se ponen igual un jersey que una camisa si está de moda son precisamente los que se están perdiendo las cosas clave de la vida, como digo, se pierden lo importante: la originalidad. Las personas que ven igual el turquesa, el aguamarina, el mint, el Klein como un simple tono con el que alternar día sí día también, como digo, se pierden lo importante: la esencia. Los que se ríen del estilo diferente, original, fuera de los cánones, son precisamente los que no se atreven a romper, a arriesgar y mucho menos a ser fieles a uno mismo, esos, como digo, se pierden lo importante: la moda.




















Como siempre, si os interesa participar en esta iniciativa, contacta con nosotros.

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